Este fue nuestro primer proyecto y, de alguna manera, marcó la forma en la que después hemos seguido trabajando. No se trataba solo de transformar un almacén en una casa, sino de entender cómo podía vivirse ese espacio: cómo relacionar el salón, la cocina, el comedor y las habitaciones, cómo ordenar la luz y cómo adaptar todo a la manera de vivir del cliente.
El proyecto afectó a estructura, instalaciones, fontanería, electricidad, recorridos y relación entre estancias. No era una reforma de superficie, sino una transformación del inmueble para poder vivirlo de otra manera.
La casa final cuenta con cuatro habitaciones. La principal se resolvió en suite, con baño y vestidor; una segunda habitación dispone de su propio baño; y las dos habitaciones situadas en la zona de dúplex comparten un baño completo.